Antón Reixa: de estar en coma a convertirse en bailarín
- 11 nov 2025
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Sobre el escenario de Cicatriz, la bailarina y coreógrafa Kirenia Martínez Acosta y el poeta —y ahora bailarín— Antón Reixa. Ella acumula más de 25 años de giros y saltos sobre las tablas, pero también lesiones que intenta esquivar en cada espectáculo para sacarlo adelante. Él aprende cada día a sobreponerse a las secuelas del accidente de tráfico que le dejó una discapacidad física del 65 % tras permanecer varios días en coma.
Los ojos siguen el trazado de sus cuerpos y la mente piensa: quién diría que es la primera vez que Reixa se entrega a una coreografía pautada. “La danza contemporánea era un código que no lograba entender”, confiesa.
La primera lección emocional llegó con el espectáculo Afectos —coproducción de Kirenia Danza con el Centro Coreográfico Gallego—, donde la danza y los versos de Reixa se cruzaron por primera vez. Entonces, él fue solo un espectador “encantado”.
La segunda lección llegó cuando Kirenia Martínez le pidió al cantante de Os Resentidos que escribiera un poemario completo para un nuevo espectáculo. El resultado fueron 500 versos sobre el deseo. “Todos empiezan con la palabra ‘quiero’”, destaca Reixa.
Después surgió un nuevo escalón. “Me dijo que tenía que estar en escena con ella. Yo pensaba que sería recitando. La sorpresa fue que tenía que bailar”, confiesa.
Bailar a los 68 y tras haber estado en coma
Ahí comenzó un “entrenamiento acelerado de cuatro meses. Primero tuve que poner mi cuerpo en forma, porque tengo una discapacidad física del 65 % tras el último accidente (de tráfico) que sufrí”, explica el artista.
“Tengo 68 años y no es la mejor edad para empezar a bailar. Pero empecé. Me apoyé —señala Antón Reixa— en vídeos y libros. El resultado lo mostraré este viernes en el Auditorio Municipal de Vigo a las ocho de la tarde”.
El espectáculo —coproducido por el Centro Coreográfico Gallego— tiene un carácter inclusivo. “Desafía las discapacidades físicas y también el edadismo”, resume.
La principal secuela de Reixa es una neuropatía, “un dolor constante y permanente en las piernas. Pero con la danza y el ejercicio he ido mejorando mucho. He ido conociendo mi cuerpo. Aprendí que la respiración es fundamental”.
Los códigos de la danza contemporánea
Además de incorporar el ejercicio físico —algo que Reixa nunca había hecho hasta ahora—, el nuevo bailarín se familiarizó con los códigos de la danza contemporánea, especialmente con el código de la solidaridad: “Hay que ceder el peso y sostener el peso de la otra persona”.
Pero, sobre todo, el expresidente de la SGAE y director de la adaptación cinematográfica de El lápiz del carpintero de Manuel Rivas destaca que tuvo que “vencer” los prejuicios que tenía sobre la danza contemporánea. “No es acrobacia; tiene mucho que ver con la emoción y con la expresión plástica. Por eso pude avanzar en el proceso”, concluye.
Galicia, Huesca, Baviera y América
“Lo que pensaba que iba a ser solo un estreno se convirtió en una gira que incluso me llevó a un festival en Baviera, Alemania, y que pronto me llevará a América el próximo año. Es un espectáculo que conecta con lo que he hecho estos años, con la performance y la puesta en escena de la poesía. Me siento muy cómodo y satisfecho, porque si seguimos es porque el espectáculo gusta allí donde va”, subraya.
El objetivo es que sigan surgiendo fechas en el Estado español. La esperanza creció tras asistir semanas atrás a la Feria Internacional de Teatro y Danza de Huesca, donde Reixa y Kirenia M. Acosta contactaron con varios programadores culturales.
Una reflexión sobre el deseo y las aspiraciones
Sobre el sentido de la obra, Reixa destaca que “es una reflexión sobre el deseo y sobre el deseo de tener deseos. Sin deseo, la vida se vuelve tediosa y deprimente”. Esta tesis se articula en una batería de 500 versos con la voz en off de la actriz Antela Cid (su hija), que declama los poemas en clave de spoken word para “crear una atmósfera sonora”. La voz se acompaña de la música digital de Marcos Payno y Bruno Baw.
Los deseos que atraviesan la obra apuntan a “una motivación para seguir viviendo. Algunos tienen que ver con el cuerpo; otros son sociales, relacionados con la política o la conservación del medio ambiente”. Para el autor, “el conjunto de los deseos debería construir una sociedad mejor y una vida más habitable para todos”.
Ante esta visión positiva surge la pregunta sobre la presencia de barrotes en escena. ¿Están los protagonistas encerrados? ¿Se sienten atrapados? Reixa responde: “No. Es un elemento escénico que simboliza el territorio de la vida: un espacio del que se entra y se sale. Los barrotes son móviles y se desplazan por el escenario”.
El poemario Cicatriz será publicado por Elvira
Otra cuestión gira en torno al título Cicatriz. “Porque el deseo tiene consecuencias; deja cicatrices a lo largo de la vida”, resume el poeta.
Ahora se abren dos nuevas vías. Por un lado, la publicación del texto del espectáculo: el poemario verá la luz próximamente con la Editorial Elvira. Por otro, la continuidad del ejercicio físico: “Siempre fui enemigo del deporte y nunca hacía nada. Aquí hago ejercicio con sentido, al servicio del espectáculo. Gracias a ello conozco mejor mi cuerpo y me siento mejor. Los días que actúo con esta obra son días que agradezco”.

