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Antón Reixa estrena ‘Cicatriz’ en Compostela para “desafiar los prejuicios sobre el cuerpo”

  • 24 mar 2025
  • 2 Min. de lectura

El artista Antón Reixa y la coreógrafa y bailarina Kirenia Martínez Acosta estrenan este fin de semana en Santiago de Compostela Cicatriz, una propuesta de danza contemporánea que traslada al escenario un poema del primero para explorar el deseo y “desafiar los prejuicios sobre el cuerpo”.

Cicatriz es un texto homónimo de Antón Reixa compuesto por 300 versos que comienzan con la palabra “quiero” y que pretende —al igual que la adaptación escénica— hablar del “deseo imprescindible de tener deseos”, en palabras de su autor. “Cuando no tenemos deseo por nada, estamos mal, completamente quebrados”, ha añadido durante la presentación de la propuesta.

La sala Germán Coppini de la Fundación SGAE acogerá el estreno los próximos 28 y 29 de marzo a las 20:30 horas, con las entradas ya a la venta. Posteriormente, el espectáculo iniciará una gira por Alemania y Portugal, con la posibilidad de sumar nuevas fechas en Galicia.

El espectáculo está coproducido por Artestudio y el Centro Coreográfico Galego, que destaca que es la primera vez que aborda la inclusión en una de sus producciones, en este caso vinculada a la edad y a la discapacidad.

En este sentido, Reixa mostró durante la presentación dos documentos: su documento de identidad, que acredita que tiene 67 años, y su certificado de discapacidad del 65 %, consecuencia de un accidente de tráfico sufrido en 2016. “Ni mi edad ni mi discapacidad parecen las mejores premisas para hacer un espectáculo con todo el rigor profesional”, explicó el artista.

La propuesta de la coreógrafa hacia el poeta llegó después de que ella ya hubiese trabajado con textos suyos. “Le dije: ‘Antón, vamos a trabajar juntos’. Solo que lo engañé un poco”. Él pensaba que tendría que “estar en escena” de otra manera: “Creía que iba a estar sentado en una silla mientras ella hacía todo”, relató Martínez Acosta.

“Ahí comenzó mi proceso, la turbulencia y el delirio”, explica la directora de Cicatriz, refiriéndose a los cuatro meses de creación que comenzaron en la casa del poeta y que siguieron unos “tiempos diferentes” a otros proyectos, priorizando el respeto al trabajo con el dolor y la vulnerabilidad.

En ese sentido, Reixa agradeció la “paciencia” de su compañera: “Podría estar bailando con los mejores bailarines y ha escogido a este novato, con el peaje también de que ella sufría en los ensayos”.

Aprendizaje y límites

En lo que el artista describe como un “largo aprendizaje”, ha descubierto que “la danza contemporánea tiene mucho que ver con el teatro”. “He aprendido cosas sobre mi propia literatura, porque el ritmo es muy importante, y también sobre mi cuerpo. Es terapéutico hacer esto. Estoy mucho mejor que cuando empecé hace cuatro meses”, señaló Reixa.

Durante el proceso, ambos han superado barreras que pensaban encontrar. En el caso de Antón, a nivel físico: “Ella fue capaz de levantarme en el aire y yo fui capaz de hacerlo con ella”, cuenta el artista, una habilidad que el espectáculo permite porque no exige un “exhibicionismo técnico”.

Para Martínez Acosta, su “barrera no era el cuerpo, sino el artista y la idea del artista que admiramos”. “Acercarme a él y entrar en esa intimidad sin que aparecieran tópicos afectivos entre nosotros era importante”, explicó la bailarina.

 
 
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