La danza contemporánea gallega vuela.

Mientras aquí continúa siendo la menos programada, la danza contemporánea gallega alcanza hitos al conseguir tener presencia en el extranjero, obteniendo reconocimientos fuera. Ahí están, por ejemplo, todas las piezas gallegas que han ganado diferentes premios en el Certamen Coreográfico de Madrid, compitiendo con compañías y artistas de todo el Estado.
Entre el 20 y el 24 de agosto, el Colectivo Glovo de Lugo, formado por Esther Latorre y Hugo Pereira, estuvo con Alleo en el festival Dance Bridges de Calcuta (India), donde presentó su espectáculo y mantuvo varios encuentros con el público, hablando sobre sus creaciones y la inspiración en los ritmos y bailes tradicionales gallegos. Ahora que, en este 2026, celebra una década, y haciendo honor a su nombre, vuela con su danza creada en Galicia por todo el globo terráqueo. En febrero estuvo en Seattle, en Estados Unidos, donde presentó Alleo y Alén, la coproducción del Centro Coreográfico Galego/Xunta de Galicia que tanto me maravilló en su estreno en el Teatro Ensalle, y allí también desarrolló una nueva creación con una compañía de Seattle. Y, según leo en la noticia que salió el 30 de agosto aquí, en la erregueté digital, en este mismo 2026 también estuvo en Ecuador con Alén y en Italia con Alleo; este mes de septiembre se va a Nueva Orleans con Alleo y Trïade y próximamente volverá a Indonesia. ¡Lo que consiguen volar la danza y el Colectivo Glovo de Lugo no lo consiguen los tres aeropuertos gallegos juntos!
Apenas llega de Asia el Colectivo Glovo, tenemos a Kirenia Danza despegando hacia las Américas para presentar en el prestigioso Teatro San Martín de Buenos Aires su bella y apasionante Cicatriz, coproducción del Centro Coreográfico Galego/Xunta de Galicia, en dos funciones los días 19 y 20 de septiembre, dentro de la programación del FIBA 2026. El Festival Internacional de Buenos Aires es un referente de las artes escénicas de América Latina, organizado por el gobierno de la capital de Argentina.
Cicatriz es la primera pieza de danza de Galicia en integrar y abordar la discapacidad dentro de una pulsión poética que huye de cualquier victimismo o del exhibicionismo de las limitaciones. Por tanto, no nos desarma con distopías derivadas de lo físico, ni se dedica a alimentar nuestro morbo, abriendo las llagas y metiendo el dedo dentro para hacerlo girar sádicamente. ¡No!
Por el contrario, esta Cicatriz cabalga sobre los grandes movilizadores del cuerpo: los afectos y los deseos, y su belleza, simbolizada en el vestido rojo y en los elegantes movimientos de Kirenia Martínez Acosta. Cicatriz es la belleza de todas las cicatrices que nos hacen más sabios y simbióticos, más llenos de vida. Por tanto, viene a formular una tesis y una praxis paradójicas, ya que en ella las heridas no nos disminuyen, no nos apartan ni nos empequeñecen, sino que nos transforman y nos dan impulso. Cicatriz es la belleza de la potencia del querer, expresada en esa otra danza de las palabras de los trescientos versos de Antón Reixa, quien debuta como bailarín, poniendo el cuerpo frente al edadismo, con sus 69 años, y frente a la discapacidad, con las secuelas de un accidente de tráfico que le dejó reconocida una discapacidad física del 65 %. A su lado, Kirenia, con 46 años, también sube al escenario después de graves accidentes que le dejaron lesiones cervicales y fibromialgia, lo cual no le impide continuar siendo una portentosa bailarina.
Así pues, aclaradas estas circunstancias políticas, en caso de que sea cierto eso de que lo personal es político, podemos volver a preguntarnos: ¿qué es Cicatriz, además de la pieza que va a cruzar el charco para brillar en uno de los escenarios más míticos? ¿Un milagro que hace desaparecer el dolor y superar las dificultades? Quizás sí. Es el milagro de la poesía y de la danza, de la resiliencia y de la resistencia de vocaciones artísticas que piensan con el cuerpo, que encarnan utopías, mientras con su obra dibujan en nuestro rostro el asombro y la sonrisa, incluso alguna carcajada. Reixa siempre es humor, pero no humor de chiste, sino humor del otro tipo, del que juega con la sorpresa de la imaginación, del que provoca reflexión dándole la vuelta a las cosas o empujando fronteras.
Cicatriz es el milagro de la poesía hecha danza y de la danza hecha poesía, emancipándonos de limitaciones y discapacidades, sin negarlas. Es utopía encarnada, hecha movimiento, corporeizada, presente y, en este sentido, es la semilla de la revolución, la demostración empírica y emocionante de que querer es poder. ¡Ya pueden tomar buena nota en Argentina!

